El cuarto de hora de Colombia

En plena Cumbre de las Américas en Cartagena, con Barack Obama a bordo, la revista estadounidense ‘Time’  dedicó su artículo de portada a los avances de Colombia en los últimos años y al presidente Juan Manuel Santos.
Optimismo.Esta sensación recoge el ambiente vivido la semana pasada en Cartagena de Indias gracias al buen momento por el que está atravesando Colombia.
Que el anfitrión, único país del continente agobiado por un conflicto de más de 40 años y azotado por el narcotráfico, celebre los avances es un desarrollo que nadie habría podido anticipar hace poco tiempo.
Si bien algunas tendencias son compartidas con algunas naciones del continente, las históricas dificultades colombianas hacen del optimismo un activo más difícil de conseguir. Para los miles de ojos que pasaron por La Heroica, y muchos medios de comunicación que cubrieron el encuentro diplomático, el ejemplo de mostrar es Colombia.

Lo curioso de los cambios económicos, sociales y de seguridad que han tenido lugar en la última década es que cuando los extranjeros no los registraban, los propios colombianos no los creían. Se necesitó que la revista estadounidense Time pusiera al presidente Santos en portada para que todo ese acumulado saliera a flote. Y no fue la única. Una nota del diario español El País habla de un ‘milagro colombiano’, mientras que los periódicos The Washington Post y El Universal de México, así como la agencia Reuters, publicaron entrevistas con el presidente.
Que el país esté de moda en estos escenarios globales no es un logro menor ni un resultado artificial, producto de la percepción o el mercadeo. Tampoco es el mérito de una gestión individual, sino de un proceso que arrancó con el gobierno de Álvaro Uribe y continúa con la administración Santos. Son dos los pilares de esta transformación colombiana ante los mandatarios, inversionistas y periodistas del exterior: la seguridad y la economía.
En el primer frente mucha tinta ha corrido para explicar cómo en diez años Colombia pasó de posible Estado fallido a un país capaz de vislumbrar el fin del conflicto armado. El aparato estatal logró en diez años drásticas reducciones en los índices de homicidios, actos terroristas, incursiones guerrilleras y secuestros.
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