Declaración de Humberto de la Calle, Jefe del Equipo Negociador del Gobierno Nacional

Bogotá, 30 nov (SIG).

“Buenas noches. Queremos anunciar que parte de la delegación del Gobierno viajará mañana a la ciudad de La Habana en Cuba, para tener una reunión de dos días, igualmente con parte de la delegación de las Farc en esa ciudad.

El propósito de esta reunión es el de discutir, al lado de los garantes, una evaluación relacionada con los hechos recientes y que conoce la opinión pública.

Desde la perspectiva de la delegación del Gobierno, también provocaremos una evaluación de fondo, completa, desde un principio de las conversaciones, con el ánimo de lograr mayor eficacia en los diálogos, con el ánimo de decidir hechos de paz, con el ánimo de buscar decisiones prontas sobre lo que hemos llamado el desescalamiento del conflicto.

Esa evaluación global será hecha también por parte de la delegación del Gobierno en estos dos días.

De igual manera, queremos informar que para las liberaciones que se produjeron en Arauca y en el Chocó en el día de hoy, vinieron a Colombia miembros de la Mesa de Conversaciones en representación de las Farc, por autorización del Gobierno, con el ánimo de garantizar la operación, la seguridad de las personas, la vida de las víctimas, con el ánimo de facilitar y tener éxito, como se ha tenido, en un complejo proceso como el que ha ocurrido en los días anteriores. Buenas noches.

Fuente: Presidencia de Colombia

Ending a civil war: Colombia cracks the code?

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THE WORLD is mired in insurgencies, with the rise of ISIS in the Middle East, the persistence of Russian-backed rebels in Ukraine, and the continuing attacks of Boko Haram and Al Shabab in Africa. But at least one seemingly intractable guerrilla war — Latin America’s longest — may be coming to an end. Colombia is poised to reach a negotiated end after 50 years of fighting against the Revolutionary Armed Forces of Colombia, the Marxist-Leninist insurgent group known by the acronym FARC. Laudable on their own terms, these talks also shed light on the social changes and negotiating strategies it might take to end other civil wars around the world.

Twenty months of negotiations in Cuba have yielded fruit: provisional agreements by rebels to give up the cultivation of drugs, in exchange for land reform and the opportunity for FARC to convert into a nonviolent political party. One crucial innovation was the unprecedented move to invite five delegations of FARC’s victims to the negotiation table, where they had a chance to confront the militants about their crimes. These interactions help promote truth and reconciliation, and Colombian president Juan Manuel Santos’ negotiating team should be commended for incorporating them into the peace process. “At the beginning of the negotiations, [FARC representatives] said they were victims, and that there were no victims created by them,” recalled Luis Carlos Villegas, Colombia’s ambassador to the United States. “Now they have changed. They sat face to face with people who said, ‘You kidnapped my daughter,’ ‘You killed my mother,’ and then had a conversation.” FARC members must acknowledge the harm they inflicted. And when victims feel a sense of closure and accountability, they can more easily accept the painful compromises — such as reduced sentences or even amnesty for FARC members — that are necessary to end the conflict.

Such talks aren’t always possible. The Colombian guerrillas likely wouldn’t be at the negotiating table if not for the relentless military campaign of former Colombian president Alvaro Uribe, whose father was killed by FARC. When Uribe took power in 2002, FARC was believed to have more than 20,000 rural fighters. Today, its ranks have dwindled to fewer than 8,000. FARC is willing to end the war because it’s losing.

Also helpful is Colombia’s recent economic growth. The country now attracts some of the world’s highest levels of foreign direct investment. Government spending on education and universal health care has boosted the quality of life. It’s a government radically different than the one FARC was founded to overthrow half a century ago.

Lastly, the United States deserves some credit. A multibillion-dollar US aid package known as Plan Colombia helped the Colombian government combat organized crime and drug lords tied to FARC. In fact, Colombia has been so successful that it is training other countries, including Mexico, in these areas. In a world full of war-torn countries with governments on the verge of failure, Colombia may at last have found the magic recipe to bring about peace.

Source: The Boston Globe -Editorial 9/18/2014

Un proceso de paz largo no es necesariamente mejor / Análisis

Con el anuncio de Santos y la reelección, las Farc van a querer eternizar la negociación.

Al poner sobre la mesa esta semana su carta más fuerte para la reelección –un acuerdo de paz definitivo con las Farc–, el presidente Juan Manuel Santos dio por hecho que la negociación con esta guerrilla se tomará más tiempo del que esperaba.

Esto, que al principio lo mortificaba, que ha sido punto de tensión en La Habana y cuyo quiebre algunos verán hoy como mero cálculo electoral de Santos, es, frente a la negociación, un acto de realismo.

Si bien ni el Presidente ni el país quieren ni aguantarían negociaciones eternas, en el mundo han sido más escasas las cortas que las largas. Lo demuestra un balance de 25 procesos de paz del español Vicenç Fisas, que por varios años hizo para la ONU el corte de cuentas de los diálogos para terminar conflictos.

Los procesos de paz han pasado por extremos impensables, como el de Armenia-Azerbaiyán, que duró 23 años, y el de India, que fue de 16, y por casos rápidos, de 8 meses, como el de Indonesia. Es el único que ha gastado menos de un año.

El siguiente más corto fue el de Nepal, de un año, pero de ahí en adelante, con excepción del de Senegal, ninguno duró menos de dos.

Similitudes con Guatemala

El de Colombia, como es obvio, ya no fue de meses. Pero hacerlo en un tiempo razonable es el nuevo desafío, ahora que, ante la campaña de reelección de Santos, la segura tentación de las Farc será estirarlo.

En conversaciones informales, delegados de esta guerrilla suelen mencionar la negociación de Guatemala, de seis años –de 1991 a 1996–, como ejemplo de que la paz no puede hacerse a las carreras. Allá la negociación con la Unidad Revolucionaria Nacional pasó por tres presidentes.

La parte buena de la historia es que el proceso de paz nunca se rompió y esta guerrilla firmó la paz con el político de derecha Álvaro Arzú. La mala, que en este mismo gobierno fracasó el referendo sobre los cambios constitucionales que requería el acuerdo. No pocos atribuyen el fracaso a que Arzú no estaba interesado en los acuerdos y no cumplió su promesa de promover el referendo.

Aunque otras negociaciones han ido a la par de campañas presidenciales y legislativas, el parecido nuestro con Guatemala es algo que las Farc no deberían pasar por alto.
Santos, que se la juega por el proceso de paz, es una opción para el siguiente periodo presidencial, pero otros, como el uribista Óscar Iván Zuluaga, con todo y su actual bajo perfil, son una probabilidad.

Aquí es donde entra la opinión pública, a la que hay que convencer con resultados y a la que las Farc suelen ignorar. Y un proceso de paz largo no significa mejor, como bien lo muestra la historia guatemalteca.

MARISOL GÓMEZ GIRALDO
Editora de EL TIEMPO
Twitter: @margogir

“Nunca antes se había llegado tan lejos en el camino para terminar el conflicto”

 ☞ Alocución del Señor Presidente de la República de Colombia Juan Manuel Santos – 6 de noviembre

Este miércoles en La Habana se lograron cinco acuerdos concretos sobre el punto 2 de la negociación: poner en marcha un sistema integral de seguridad para el ejercicio de la política, desarrollar un mecanismo por medio del cual se expida un Estatuto para la Oposición, impulsar normas que garanticen la participación, crear una Misión Electoral de expertos, y crear Circunscripciones Transitorias Especiales de Paz en la Cámara de Representantes para los territorios que más han sufrido la violencia.

Yo entiendo la impaciencia y el escepticismo de algunos –soy el primer impaciente– pero tenemos que entender que la paz no se hace con los enemigos.

Piden a Gobierno y Farc cese bilateral definitivo de las hostilidades

Los indignados colombianos dicen que llegó el momento de que las partes concreten la paz.

En momentos en que el país espera resultados concretos en las negociaciones de paz entre el Gobierno y las Farc, que el próximo 19 de noviembre cumplen un año de haberse iniciado, este jueves se conoció una carta dirigida a los negociadores de las partes en la que los indignados colombianos les solicitan que analicen la posibilidad de establecer un cese definitivo al fuego.

Los firmantes se agruparon bajo el nombre de Partido del Tomate con el fin de abrirse espacio en la política, y en la comunicación dicen, entre otras cosas: “Proponemos a la mesa que se planifiquen y ejecuten pequeñas pero significativas acciones conjuntas para beneficiar a esta Colombia rural que tantas necesidades tiene”.

La intención de este colectivo es que la mesa de diálogo pueda tomar un nuevo rumbo y que en el próximo ciclo, que comienza a finales de octubre, se puedan ver resultados concretos.

Los indignados indicaron que los avances se deben “acompañar con gestos y muestras de paz, como el cese bilateral definitivo de las hostilidades”. Y agregaron: “estamos seguros que el diálogo y la reconciliación son la vía para alcanzar la paz duradera y real, que ustedes tienen en sus manos”.

La carta les fue enviada directamente a los negociadores de ambas partes en la mesa de diálogo de La Habana (Cuba) y, además, la hicieron circular en su Twitter (@tomatepartido).

REDACCIÓN POLÍTICA

Llegó la hora de la verdad para el diálogo, que se retoma el lunes

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Santos les dijo a las Farc que no son ellas las que ponen condiciones al proceso.

El Gobierno confirmó el pasado sábado que este lunes se reanudarán los diálogos de paz con las Farc, con el fin de continuar la discusión del segundo punto de la agenda, relacionado con la participación política.

Tras una reunión de casi una hora con los líderes de su equipo negociador –en la Casa de Nariño–, el presidente Santos ordenó que se reanuden mañana mismo las conversaciones.

Así lo informó Humberto de la Calle, jefe de los negociadores, quien enfatizó que se “constató” que la guerrilla tiene la disposición de retomar las conversaciones.

“Tras una evaluación se constató rigurosamente que las Farc han tomado la decisión de regresar el lunes, a las 8:30 de la mañana, a la mesa de conversaciones, para continuar normalmente con las deliberaciones”, precisó el exministro.

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Buscan que refrendación de la paz sea el día de las elecciones

20130822-175752.jpg Foto:Presidencia de la República

Conozca los artículos del proyecto que discutirá el Congreso y que fue radicado este jueves.

Tras una reunión de la Mesa de Unidad Nacional con el presidente Juan Manuel Santos, en la Casa de Nariño, este jueves se decidió radicar ante el Congreso un proyecto de ley estatutaria para que se puedan realizar un referendo refrendatorio de los acuerdos que se logren en el proceso de paz de Cuba, el mismo día de las elecciones ordinarias. Precisamente, el proyecto de ley número 63 fue radicado este jueves en Secretaría General del Senado por el ministro del Interior, Fernando Carrillo, acompañado de Juan Fernando Cristo, presidente del Senado.

Santos aseguró que esa posibilidad está hoy en día prohibida por la ley, pero que se espera lograr un acuerdo con las Farc antes de finalizar este año. Por lo tanto, dice el mandatario, es necesario modificar las normas para que sea la misma ciudadanía la que refrende lo acordado en La Habana.

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