Menú de Novenas Colombianas

Deléitese con nueve propuestas infaltables para agasajar y compartir. Que no falten los villancicos y, sobre todo, la buena comida para celebrar el nacimiento del Niño Dios.
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Menu de Novenas Colombianas
Fuente: CocinaSemana.com

Where to Stay, Eat, Shop and Sightsee in Bogotá: Your Essential Travel Guide

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Lodging

Bogotá isn’t as chockablock with hotels as some other capitals, but both the number and the quality of accommodations are steadily rising, with some notable additions over the last two years. Splashiest among them is the 1 B.O.G. Hotel, which was included on this year’s Hot List. It’s a sleek, slender tower with 55 rooms and a rooftop pool and lounge in a prime shopping and dining neighborhood (639-9990; doubles from $312). Farther north and less expensive, the relatively new 2 Hotel Cabrera Imperial has 39 beautifully furnished, light-filled rooms (636-0699; doubles from $243). For a much different experience, the 3 Hotel de la Ópera is a sumptuous early-nineteenth-century oasis in the historic center, La Candelaria, which oozes character but feels less comfortable at night than during the day (336-2066; doubles from $172).
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Bravo Bogotá ~ Colombia’s Culinary comeback

Move over, Buenos Aires: South America’s newest culinary darling is Colombia’s comeback capital.

Crime is down, business is booming, and the restaurant scene is so hot that the food world’s biggest names are flying in for a taste.
Frank Bruni follows the buzz.

One of the culinary pioneers of the now-trendy Usaquén neighborhood, Abasto is part charming restaurant, part grocery store that stocks mostly local produce, grains, and meat.

Dinnertime is upon us, stars are all around us, and what’s before us on this blissfully balmy night in Colombia is no mere restaurant. It’s a whirling, twinkling dream, a wonderland of colored lights—on the steadily rotating blades of the decorative windmills that line the street in front of the place; on the gently swaying branches of the trees skirting it; alongside the paths that lattice the parking lot, which is as vast as any amusement park’s. As we shimmy into a spot, I catch my reflection in one of the car’s windows. When do I ever smile this widely?

I was prepped. I was stoked. At least half a dozen globe-trotting friends, savvy diners all, told me that Andrés Carne de Res, this steak house cum fun house about forty minutes (without traffic) from the center of Bogotá, was unlike anywhere they’d ever eaten, and that they couldn’t fathom why it wasn’t known and chattered about the world over. Already I can’t fathom that either.
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Andrés Carne de Res entra en fase ‘expansiva’

El montaje de 15 locales Andrés Exprés este año en Bogotá implicará una inversión de 2.000 millones de pesos.

El montaje de 15 locales Andrés Exprés este año en Bogotá implicará una inversión de 2.000 millones de pesos.
Foto: Luis Lizarazo / EL TIEMPO

La estrategia tiene una perspectiva clara: duplicar las ventas entre el 2012 y el 2015.

Hace 30 años, Andrés Jaramillo tenía su tradicional negocio, un epicentro de la buena comida y de la rumba en Chía. Ahora, Jaramillo es la cabeza de un grupo de inversionistas que ocupan los primeros lugares entre los negocios de restaurantes, con la meta de crecer en el país y en el exterior.

Ahora quiere entrar en el día a día del menú de ejecutivos, jóvenes y familias y emprende un plan para llevar la marca a las plazoletas de centros comerciales.

La idea es que el consumidor ‘de a pie’ tenga al alcance de su bolsillo el sabor de Andrés Carne de Res y sus productos insignias, como los chicharrones, la arepa de choclo y algunos cortes de carne de fácil preparación.

Un punto exprés ofrece más de 50 opciones de menú. Una factura puede rondar entre 15.000 y 17.000 pesos por persona. En contraste, una factura en la Plaza de Andrés puede oscilar entre 20.000 y 21.000 pesos, y la de los grandes restaurantes puede llegar a un promedio de 80.000 pesos, dice Diego Potes, vocero de la empresa.

Los estudios para validar la expansión demostraban, por ejemplo, el ánimo de consumo: el gasto promedio de una persona en una plazoleta de comidas llega a 500.000 pesos al año. Andrés Carne de Res empezó a acercarse al público con contenedores, un modelo nuevo en el país. En Bogotá opera tres y planea el cuarto en Santa Ana.

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