‘Buscamos que Farc sean fuerza política sin armas’: De la Calle

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Gobierno ofrece garantías si diálogo de Cuba desemboca en conformación de partido de la guerrilla.

Este martes, en La Habana, el Gobierno y las Farc comenzarán a explorar los mecanismos para que la guerrilla dé un paso definitivo en el proceso de dejar las armas e ingresar al escenario electoral, tras 50 años de guerra.

Si el resultado es positivo, el debate sobre el segundo punto de la agenda de diálogo (participación política) podría sentar las bases de un movimiento desde el cual las Farc puedan competir, en las urnas, por los cargos de elección popular.

Para nadie es un secreto que la insurgencia tiene la intención de aspirar a concejos, alcaldías, asambleas, gobernaciones, Congreso y, por qué no, a la Presidencia. De hecho, su discurso de guerra se ha basado en la meta de “llegar al poder”. Ahora, desde la perspectiva de la paz, el Gobierno está dispuesto a dar las garantías para que ese escenario sea viable.

El jefe de los negociadores del Gobierno, Humberto de la Calle, le dijo a EL TIEMPO que su equipo llega al primer ciclo de esta fase de la discusión con “mente abierta”, pero con la claridad de que el debate se debe dar dentro del marco de la Constitución de 1991. “El concepto central de lo que se trata todo esto es terminar el conflicto, esa es la clave de todos los acuerdos. Este punto (de la agenda) es para establecer reglas que permitan el tránsito de las Farc a una fuerza política sin armas”, precisó.

Esta semana, cuando se reencuentren las partes en el Centro de Convenciones de La Habana (sede de los diálogos), habrá dos posturas antagónicas, pero no imposibles de acercar. Los guerrilleros insistirán –entre otras cosas– en que el actual sistema electoral es inviable porque, según ellos, restringe la participación de las minorías, pero el Ejecutivo reiterará que sí se pueden “cambiar armas por votos”.

De la Calle enfatizó que “el sistema es garantista y la discusión sobre la apertura política ya se dio en la Constituyente del 91, pero sí hay que precisar algunos elementos, que se pueden discutir en la mesa”.
La guerrilla sabe que para incursionar en el terreno electoral debe comenzar desde lo regional, donde tradicionalmente ha tenido sus bases, pero se enfrenta a un desprestigio casi generalizado y a su condición de minoría con muy pocas probabilidades de ganar una elección.
Aunque la discusión apenas comienza, algunos sectores políticos del país han hablado de la posibilidad de un sistema electoral “transitorio”, que les permita a las Farc participar en los comicios regionales del 2015. No obstante, este tipo de reformas debe pasar por el Congreso, y ni el Gobierno ni la guerrilla han definido sus pretensiones en este tema.
Partido de las Farc
El Gobierno, basado en el acuerdo logrado en el tema agrario (primer punto de la agenda), que no implica ninguna reforma constitucional y muy pocas en el plano legislativo, quiere mantenerse en la línea de que los cambios que garanticen la participación política de las Farc se pueden dar dentro del marco jurídico vigente.
El texto de la agenda establece que uno de los puntos por negociar es el de las “garantías” para “los nuevos movimientos que surjan luego de la firma del acuerdo final”. Esto, desde el punto de vista de los expertos, se traduce en que, si finaliza el conflicto, las Farc tendrán su propio partido. Incluso, no se descarta la posibilidad de revivir la personería jurídica de la Unión Patriótica, para que desde ella retornen a la arena electoral.
Cabe recordar que ‘Iván Márquez’, el jefe negociador de las Farc en Cuba, fue representante a la Cámara por Caquetá, con el aval de esa colectividad.
Alejo Vargas, líder del Centro de Pensamiento para la Paz, de la Universidad Nacional, afirmó que, aunque surgiera un movimiento después de la desmovilización, también “podría darse el caso de que algunos miembros de las Farc ingresen a un partido ya existente”.
Esto lo respaldó el presidente del Congreso, Roy Barreras, quien recordó que el Marco Jurídico para la Paz abre el camino para establecer los delitos conexos al de carácter político, lo que a la larga es la base para que la guerrilla pueda hacer proselitismo. “Es un punto difícil de comprender para la opinión pública (ver opinómetros), pero esto debería desembocar en un movimiento político que represente a quienes cambien la guerra por la democracia”, subrayó el legislador.
Esto, obviamente, debe ser ratificado con la voluntad del Gobierno. Según el profesor Medófilo Medina, “la disposición que muestre el Ejecutivo para apoyar a estos movimientos que surjan será vital”.
La ronda que se inicia el martes y que va hasta el 21 de junio servirá para que las partes pongan sus cartas sobre la mesa y analicen qué tanta concordancia o distancia existe en este tema.
No obstante, el tiempo sigue corriendo para el proceso de paz y la opinión pide resultados. El viernes, desde Londres, el presidente Juan Manuel Santos aseguró que, “con voluntad política del otro lado, podemos terminar las negociaciones y poner fin al conflicto antes del final de este año”.
La duda que queda, pero que también depende de cómo se desarrolle la negociación en Cuba, es qué tan dispuesta está la sociedad colombiana a ver a los miembros de las Farc, responsables de varios delitos, midiéndose en las urnas a la clase política tradicional. El reto del Gobierno y la guerrilla es convencerla.
Guerrilla quiere espacio regional
Las Farc saben que sus bases están en lo local, por lo que en principio su intención electoral no sería para aspirar al Congreso en el 2014 sino para las elecciones regionales del 2015. Por eso, quienes las conocen de cerca aseguran que su objetivo más cercano sería esos comicios, durante los cuales podrían tener una posibilidad real de ganar espacio electoral.
A esto se suma que primero se deben surtir una serie de reformas legales en el Congreso que les abran ese camino. De hecho, una comisión de congresistas viajó a principios de marzo a La Habana para explicarles a las Farc cuál es el calendario electoral y legislativo que se necesita para poder hacer esas modificaciones.
Los partidos ya incluyen en sus escenarios la posibilidad de que la guerrilla participe en elecciones. Simón Gaviria, jefe del liberalismo, dijo que “estamos listos para enfrentarlos en la plaza pública, porque esto debe ser un debate de ideas y no de bala”.
Otras voces, como la de la exsenadora Piedad Córdoba, indican que antes de dar ese paso se debe ampliar el espectro político y no reducirlo a cómo darle espacios políticos a la guerrilla. “Se debe profundizar la democracia para garantizar la participación”, precisó.
Sin embargo, hay sectores que se oponen a que las Farc hagan política, así sea en las regionales del 2015. José Félix Lafaurie, presidente de Fedegán, subrayó que “la Constitución indica que cuando uno tiene condenas no puede ser elegido”.
Pero en la Marcha Patriótica, movimiento señalado de ser cercano a la guerrilla, sí creen necesario el cambio. “Hay que desmontar las estructuras clientelistas”, dijo su vocero, David Flórez.
Plantean hacer una pausa en el proceso

Empieza a plantearse la posibilidad de hacer una pausa en los diálogos de paz si no hay un acuerdo antes de finalizar el año. El temor es que la negociación influya en las elecciones del 2014. El jefe liberal, Simón Gaviria, afirmó: “Esperamos que haya acuerdo antes de noviembre, porque si no, tocará hacer un receso”. El senador conservador Carlos Chavarro se ha pronunciado en ese mismo sentido.
DANIEL VALERO
REDACCIÓN POLÍTICA
Fuente:El Tiempo

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